Montenegro; historia de Montenegro

La historia de los Balcanes tiene identidad propia, esta zona está caracterizada por una fuerte conciencia nacional, lo que ha incluido en las fronteras de los estados aquí ubicados. Para que nos hagamos una idea, desde la Segunda Guerra Mundial, sus fronteras han cambiado siete veces.

Montenegro, o en su idioma oficial Crna Gora, es un país situado en el sureste de Europa, en la península balcánica; siendo el más pequeño, tanto en población y superficie, de todos los Balcanes. Este estado cuenta con casi 300 kilómetros de costa bañados por el mar Adriático y limita con Bosnia y Herzegovina y Serbia por el norte, con Croacia y el mar por el oeste, con Kosovo por el este y con Albania por el sur; con quien comparte el enorme lago Skadar. Este país cumple una peculiaridad, y es que cuenta con dos capitales oficiales: la principal, Podgorica, que se trata de la ciudad más poblada del país; y Cetinje, considerada la antigua capital real.

El nombre de Montenegro se cree que viene por el color con el que se ven los Alpes Dináricos desde el mar Adriático. Este país, independiente desde 2006, acumula varios siglos de historia que veremos a continuación.

Lago Biograd

Los ilirios y los romanos

Los ilirios llegaron a finales de la Edad de Hierro y es considerado el primer pueblo que habitó la región. En el siglo X a.C. ya se habían extendido por una gran parte de los Balcanes, poco a poco fueron creciendo una federación bastante inestable de tribus a lo largo de Macedonia y el norte de Albania.

Alrededor del siglo IV a.C., vía marítima, llegan los griegos, creando colonias en los antiguos asentamientos ilirios de las costas. Desde estos se fue extendiendo la cultura helénica, sobre todo desde Boutoua (Budva). Los griegos querían protegerse de la reina iliria Teuta, así que pidieron ayuda a los romanos, quienes llegaron a la zona y combatieron contra los ilirios hasta principios del siglo II a.C., desde este momento se hacen con el control de los Balcanes y ampliando su red de vías y rutas comerciales desde el Mar Egeo hasta el río Danubio. Se creo la provincia romana Dalmacia, a la que pertenecía la actual Montenegro, y cuya ciudad más importante era Doclea, la actual Podgorica.

Con la caída del Imperio Romano de Occidente Montenegro quedo dividida entre la parte occidental, que eligió Roma como capital, y la parte oriental, cuya capital era Constantinopla.

Los romanos fueron expulsados en el siglo VI por el emperador bizantino Justiniano, quien trajo el cristianismo a la región. 

Monasterio de Ostrog

Llegada de los eslavos

A principios del siglo VI los eslavos irrumpieron en la región desde el norte y se extendieron rápidamente por la Península Balcánica, llegando al mar Adriático a principios del siglo VII. De esta forma, se asentaron, tanto en la costa como en el interior, dos grupos de eslavos muy afines: los serbios y los croatas; mientras que en las ciudades de interior permanecía la cultura bizantina.

En el siglo VII, los búlgaros crearon el primer estado eslavo de los Balcanes. En el siglo IX, el príncipe búlgaro Boris hacía uso de la lengua eslava en la liturgia y, posteriormente, se difundió el alfabeto cirílico; esto permitió diferenciarse de los bizantinos.

Uno de estos estados fue Raška, una asociación de tribus serbias que intentaban independizarse del control búlgaro. Esto duro poco, gracias al zar búlgaro Simeón, pero dio tiempo suficiente a que se difundiese el cristianismo por la zona.

Al poco nació otro estado serbio, Doclea, quien amplió su territorio hasta hacerse con Dubrovnik y lo que quedaba de Raška. Unos años más tarde fundó una capital en Skadar; actualmente Shköder, en Albania.

Tras varias guerras civiles, llegó la caída de Doclea, lo que devolvió el poder a Raška.

Cetinje, la capital real

La Edad Media

Durante esta época y tras pertenecer a varios estados; como Serbia, Bulgaria o este territorio fue anexionado al Imperio bizantino. Posteriormente, y gracias a las peleas contra los turcos y venecianos, el país sufrió una época de declive social. A continuación, paso a formar parte del imperio serbio, hasta que se desintegró en el siglo XIV, quedando el actual territorio montenegrino y el norte de Albania como principado de Zeta.

A partir del año mil, la República de Venecia se hizo con el control de la costa montenegrina, estableciendo la Albania veneciana desde 1420 hasta 1797, aunque algunas de las zonas eran regentadas y administradas frecuentemente por los otomanos.

Bahía de Kotor desde Perast
 

La Teocracia

A partir de 1516, el país se rigió por una teocracia autorizada por el imperio otomano, mediante la tutela de la familia Petrovic; protegiendo al país de posibles ataques venecianos o turcos. En el siglo XVIII comenzó a mantener relaciones con Rusia, aunque siguió pagando un impuesto especial a los otomanos para seguir con su estatus de autogobierno.

El territorio se fue transformando en una teocracia regida por príncipes – obispos momento en el que, tras varios enfrentamientos con rusos y turcos, la familia Petrovic reinó en el país hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial.

Torre del reloj de Herceg Novi

La Edad Moderna

Bajo el reinado de Pedro I, entre 1782 y 1830, se plantaron las semillas de la formación del Estado montenegrino moderno; donde se llevaba a cabo un gobierno tribal. Posteriormente, con Pedro II, se creó un Senado con integrantes de las tribus y se organizó una guardia moderna que combatió varias veces contra los turcos a lo largo del siglo XIX y parte del XX.

Durante el largo reinado de Nicolás I, entre 1860 y 1918, se fomentó la independencia del país, lográndola por completo en el año 1878. A partir de 1878 el país disfrutó de un periodo de paz; esto se debía, en parte, a la jugada por parte de Nikola de casar a varias de sus hijas con personas de la realeza europea.

Durante las guerras de los Balcanes de 1912 – 1913 los montenegrinos se reconciliaron con los serbios con el objetivo de unirse a griegos y búlgaros, con la idea de expulsar a los turcos otomanos de Europa. Durante estas guerras se logró que Serbia y Montenegro compartiesen frontera después de más de 500 años, momento en el que surgió la idea de unificar Serbia y Montenegro. Esta idea fue bastante aceptada y, en las elecciones de 1914, fue demostrada por numerosos votantes; tras esta iniciativa popular, el rey Nikola apoyó la idea, exigiendo que se conservasen ambas casas reales, la serbia y la montenegrina.

Lago Zminje

El siglo XX

Antes de la Primera Guerra Mundial Montenegro era aliado de Grecia, Bulgaria y Serbia para expulsar al imperio otomano de los Balcanes. En 1905 se promulgó la Constitución, aunque no fue hasta 1910 cuando alcanzaría la categoría de reino, bajo el mandato del rey Nicolás I. Dado que en esta Constitución no se establecieron una normativa en condiciones el país entró en decadencia.

En la Primera Guerra Mundial Serbia y Montenegro se aliaron contra el Imperio austrohúngaro, este invadió el país, lo que hizo que el rey Nikola tuviera que exiliarse en Francia. Esta guerra acabó con la abolición de la monarquía y la posterior unión con Serbia, lo que acabaría en la creación del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, la primera Yugoslavia, en 1929, siguiendo una tendencia política comunista.

Durante los años veinte se respiraba un malestar general entre el pueblo, ya que eran considerados inferiores a los serbios y habían perdido su soberanía e identidad propia. Este malestar fue creciendo tras la abolición de la Iglesia montenegrina, absorbida por el Patriarcado ortodoxo serbio de Belgrado.

A mediados de los años veinte, surgió el Partido Comunista Yugoslavo, liderado por Josip Broz Tito desde 1937; en el partido había un gran número de miembros montenegrinos, ya que el descontento social estaba muy extendido.

Iglesia de San Jovan Vladimir en Bar

En la Segunda Guerra Mundial el país fue invadido por la Italia fascista y, posteriormente, por la Alemania nazi; ambos aplastaron al ejército yugoslavo. Alemania e Italia se dividieron el país en distintas zonas de control; los italianos controlaban Montenegro y partes de la vecina Dalmacia. Hubo una corriente montenegrina que contribuyeron con los italianos, con la idea de reinstaurar la dinastía Petrović. Durante esta época los partisanos de Tito y los monárquicos serbios se enfrentaban a los italianos. En 1942 Tito empezó con ataques guerrilleros, especialmente tras la ocupación de los alemanes. Con sus raíces en el Partido Comunista Yugoslavo, los partisanos atrajeron a intelectuales y a antifascistas; lo que hacía concebir una Yugoslavia basado en una especie de federación. Tras varios intentos en vano de asesinar a Tito por parte de los Aliados; en 1944, Tito entró en Belgrado con el Ejército Rojo y fue nombrado primer ministro. En 1945 se creó la República Federal Socialista de Yugoslavia, un Estado en el que ningún grupo étnico dominara el panorama político; compuesta por Montenegro, Macedonia, Serbia, Croacia, Bosnia y Hercegovina y Eslovenia. La capital de Montenegro se trasladó de Cetinje a Podgorica, renombrada Titogrado en honor al presidente Tito.

Durante los años setenta se respiraba un malestar general dada la concentración de poder en Belgrado, observando que el dinero de las repúblicas más prósperas (Eslovenia y Croacia) se repartía en otras repúblicas de manera injusta. Se pedía una mayor autonomía económica por parte de las distintas repúblicas y se evidenciaban los diferentes elementos nacionalistas. La Constitución promulgada por Tito en 1974 concedía mayor autonomía a las repúblicas, lo que supuso las bases para el ascenso del nacionalismo y las guerras de los años noventa. Tras su muerte, en mayo de 1980, se hundió la economía y resurgió la desconfianza entre los grupos étnicos de Yugoslavia.

Con la desintegración de la gran Yugoslavia a lo largo de la década de 1990 surgen varios conflictos entre los países que componen Yugoslavia. En 1991 Eslovenia y Croacia declararon su independencia de la federación, comenzando así la guerra de los Balcanes; posteriormente, en 1992, cuando Bosnia y Herzegovina y Macedonia también optaron por la independencia, los montenegrinos votaron abrumadoramente por permanecer en el Estado yugoslavo con Serbia.

Montenegro se mantuvo unido a Serbia (denominándose Unión Estatal de Serbia y Montenegro desde 2002), involucrándose en la guerra contra Croacia y Bosnia – Herzegovina.

Tras finalizar la cruenta guerra en Bosnia, el primer ministro montenegrino empezó a distanciarse de su antiguo aliado serbio, el presidente Milošević; dándose cuenta poco a poco de que a Montenegro le convenía tomar un rumbo más occidentalizado. Esto fue aplaudido por los líderes occidentales que trataban de aislar al presidente serbio.

Centro de Budva

El siglo XXI

En el 2003 el nombre de Yugoslavia pasó a la historia, pasando Montenegro a formar parte de una unión con el Estado de Serbia, desde el punto de vista de la igualdad de ambas naciones. En seguida vio que Serbia era la que llevaba la voz cantante, lo que no se llevaba bien entre los montenegrinos. Hasta que, a mediados del año 2006, tras un referéndum, se proclamó la independencia de Montenegro, con un apoyo de poco más del 50%. No fue hasta 2017 que no fuera considerado estado miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Actualmente se siguen realizando toda clase de esfuerzos de índole social y económica para la adhesión a la Unión Europea.

Plaza de Kotor

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