Austria, Viena; Historia de Viena

 Viena, ciudad imperial y monumental por excelencia, sinónimo de arte y música. Cuna de algunos de los músicos más importantes de la historia, como Johann Strauss y Franz Schubert. La época más conocida de la capital de Austria fue aquella en la que se trataba de la capital del Imperio austrohúngaro en la parte austriaca, pero hay más periodos importantes a lo largo de la historia.

En el siglo V a.C. aparecen los primeros pobladores de la zona, los celtas; quienes ocupan esta área hasta el siglo I d.C. Es entonces cuando llegan los romanos y montan aquí su propio campamento, cuyo nombre era Vindobona (ciudad blanca). Este campamento ocupaba la zona donde ahora se encuentra el centro histórico. Por el norte limitaba con el Danubio, frontera natural, aunque a pesar de ello, se sometió a numerosas guerras con los pueblos germánicos hasta el siglo V.

Fue con la llegada de Carlomagno, quien agregó esta región a su imperio, cuando se reconoce el nacimiento de Austria, aunque no fue hasta 996 cuando se empezó a llamar Austria.

Jardines del Schönbrunn

Edad Media

El campamento romano fue destruido en el siglo X por un incendio, de forma que se quemaron la mayoría de las viviendas. Hasta que a mediados del siglo XII la dinastía Babenberg fijó su residencia en la ciudad, convirtiéndose así en la capital del ducado y declarándose Ciudad Imperial en 1237.

Durante esta época la ciudad de Viena se convirtió en una de las ciudades más importantes del viejo continente, al encontrarse en la ruta comercial del Danubio, en el camino entre las fuertes economías de Venecia y Germania. Otro dato importante era el gran poder que ostentaba la dinastía de los Habsburgo en Europa y su influencia en la ciudad.

Karlskirche

Edad Moderna

Con la muerte de Federico II el belicoso sin descendencia, se extinguió la familia Babenberg. En este momento se disputaron el trono entre Ottokar II, rey de Bohemia, y Rodolfo I de Habsburgo; este último consiguió instaurar la dinastía más longeva de la historia de Europa, de 1278 a 1918.

En el siglo XIV se remodelaron los principales edificios de la ciudad pasando al estilo gótico, como podemos observar en la Catedral de San Esteban. En 1556 los Habsburgo, residentes en el Palacio de Hofburg, convirtieron a Viena en la capital del Sacro Imperio Romano Germánico. Gracias a este hecho, durante los siglos XVI y XVII se construyeron varias residencias a las afueras de la ciudad, entre las que destaca el Palacio de Schönbrunn.

Durante estos siglos, XVI y XVII, Viena era una cabeza visible de la cristiandad; razón por la que los turcos atacaron la ciudad en dos ocasiones. Aunque no llegaron a tomar la ciudad, fueron debilitando la fuerza de los Habsburgo. Después del segundo asedio, y debido a los numerosos daños ocasionados por los turcos y la Guerra de los Treinta Años, se reconstruyeron profundamente algunos de los barrios de la ciudad; construyéndose así el Palacio Belvedere.

Palacio Hofburg

Durante el gobierno de los emperadores Leopoldo I y Carlos VI la ciudad vivió un gran auge de índole cultural, embelleciéndose gracias al barroco y la música que ocuparon la ciudad. Tras la muerte de Carlos VI y a pesar de la Pragmática Sanción que permitía el acceso al trono a las mujeres de la dinastía, tuvo lugar la Guerra de Sucesión; tras la cual, accedió al poder su hija, la conocida emperatriz María Teresa de Austria. Comenzando con ella los dos reinados prototipo del despotismo ilustrado europeo, lo que supuso grandes cambios sociales y políticos, marcando la personalidad de los vieneses.

María Teresa fue una emperatriz muy empoderada que gobernó durante cuarenta años, convirtiéndose en uno de los personajes femeninos más importantes de la historia europea. Dado al bajo nivel organizativo de su marido, Francisco de Lorena, cargó ella con todos los quehaceres reorganizando su imperio. Para ello, simplificó el gobierno central quitando el poder de sus estados; implantó el catastro, lo que supuso una importante subida de la recaudación; e impuso el reclutamiento forzoso reconstruyendo el ejército. Desde un punto de vista religioso, fue una gran defensora de la cristiandad, persiguiendo a judíos y protestantes.

A María Teresa le siguió su hijo José II, el otro ejemplo de déspota ilustrado y quien había recibido una educación religiosa y estricta. Este fue el autor de importantes reformas en todo el imperio, quien abolió la servidumbre de los campesinos, prohibió el éxodo de los protestantes, promulgó la igualdad social y el matrimonio civil, impuso el alemán como idioma oficial y quitó el poder al papa y a varias órdenes religiosas en todo su imperio. En general, sus reformas no fueron aceptadas por el pueblo; esto conllevó a que los Países Bajos se independizarán, que los húngaros amenazarán con sublevarse; por lo que, tras diez años, tuvo que rehacer sus propias reformas.

Palacio Schönbrunn

Durante el siglo XIX Napoleón se estaba pegando con media Europa, y Viena no iba a ser menos. En 1805 los franceses derrotaron al ejército del emperador Francisco II en las batallas de Austerlitz y Presburgo; lo que conllevó a que renunciase al trono del Sacro Imperio, con lo que nace el Imperio de Austria. En la famosa batalla de Wagram, en 1809, Napoleón vence a Austria y decide fijar su residencia en Viena.

Con la idea de establecer una alianza con Austria, se casa con María Luisa, hija de la pareja imperial Francis I y María Teresa Dos Sicilias. Tras la derrota de Napoleón en Rusia, se celebró el famoso Congreso de Viena, en el que se permitiría que Austria siguiese conservando su territorio.

En 1857, durante el reinado del emperador Francisco José I, el marido de Sisi, se reconstruyó la Ringstrasse y los edificios contiguos; década durante la cual se vivió una época de gran prosperidad en la ciudad. Hasta que, en 1896, tras finalizar la Guerra Austro – Prusiana, Austria tuvo que aliarse con Hungría y Viena se convirtió en la capital del Imperio Austrohúngaro. Tras el Compromiso de 1867 Viena sigue siendo la capital cultural de Europa y la capital política del imperio Austro Húngaro, que siguió expandiendo sus fronteras hasta la llegada de la I Guerra Mundial.

Uno de los motivos por los que estalló la Primera Guerra Mundial fue la supremacía y el poder del Imperio Austrohúngaro, así que, tras el final de la Primera Guerra Mundial, este se disolvió. En 1919, con la firma del Tratado de Saint Germain, se disolvió el Imperio Austrohúngaro quedando Viena como la capital de la nueva República de Austria.

Catedral de Viena

Edad Contemporánea

En 1938 Austria fue anexionada por Alemania y su Tercer Reich, convirtiéndose Viena en la capital de la provincia de Ostmark. Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad sufrió numerosos bombardeos y, numerosos edificios históricos acabaron muy dañados. Entre 1945 y 1955 la ciudad está ocupada por los ejércitos de los aliados, el francés, inglés, estadounidense y ruso; estos ejércitos trataban de reconstruir los daños que la ciudad había sufrido. Con el paso de los años, debido a la no entrada en los regímenes comunistas, avanzó de la mano de la Alemania occidental; hasta que, en 1955, con la firma del acuerdo de Moscú, Austria recupera su independencia.

Debido a la neutralidad del nuevo país, muchas instituciones y organismos internacionales establecen sus sedes en la capital del país; esto favorece a la economía del país.

Otro momento clave para el desarrollo y avance del país alpino es la entrada en la Unión Europea en 1995; siendo tanto su capital, como muchas de las ciudades del país, algunas de las ciudades con mejor calidad de vida del mundo.

Ópera estatal

Comentarios

Entradas populares de este blog

Austria; la ciudad de Viena

Isla de San Miguel, Azores; qué ver y qué hacer

Sicilia, Italia; la ciudad de Palermo